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Al Ingeniero Alfonso Ferriz Carrasquedo lo conocí personalmente el 12 de abril de 1995 en la ciudad de México durante el XLI Campeonato Nacional Abierto. Nos tocó enfrentarnos en la tercera ronda.

Yo había escuchado hablar del Ingeniero y evidentemente sentía un profundo respeto por él. Consciente de su gran calidad en el tablero, intenté dar lo mejor de mí mismo para aprender algo de la partida.
Me trató con mucho respeto, a pesar de que en aquel entonces yo sólo contaba con 20 años. Al final de la partida me dedicó más de media hora para ayudarme a mejorar mi juego.
Fue muchos años después durante la Olimpiada de Calvia en el 2004, cuando tuve la oportunidad de entablar una amistad personal con el Ingeniero. Cuando nos vimos por primera vez en Calvia, él se presentó conmigo como si nunca nos hubiéramos visto antes. Él ya no recordaba la partida que habíamos jugado. Sin embargo, pronto entró en confianza y me concedió dos entrevistas. La primera entrevista fue publicada por Ajedrez en México. La segunda entrevista aun está inédita.
Durante la olimpiada de Turin nos volvimos a encontrar y tuvimos la oportunidad de conversar mucho acerca de sus experiencias personales. Me llamó la atención el gran número de personajes históricos a quien el Ingeniero tuvo la oportunidad de conocer en vida.
En la olimpiada de Dresde tuve la oportunidad de conversar largamente con el Inge, principalmente acerca de investigación científica. Me resultó muy interesante la investigación que realizaba en colaboración con el Instituto Karolinska. Fuimos juntos a cenar con mi esposa y tuvimos una larga conversación de lo más amena. En esos momentos de alegría no me imaginaba que sería la última vez que tendría la oportunidad de departir con él.