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Ajolotl No. 640
AJO-640
Fecha: jueves 23 de julio de 2009
Según Martín Alonso, los “urodelos” (del griego: ourá: cola, (relacionado con ouron: orina) y “deelos”: visible, manifiesto): orden de anfibios que comprende todos aquellos que tienen el cuerpo anguiliforme y desnudo, pies sin escamas y verrugosa, miembros cortos y cola larga.
Bobby Fischer
El libro está escrito por tres argentinos, un periodista Fernando Braga, y dos maestros internacionales Carlos Ilardo y Claudio Minzer y es una proeza de trato ajedrecístico de alto nivel y un periodismo esclarecedor. Por fin hay datos específicos de su padres biológico: Paul Félix Nemenyi, de nacionalidad húngara, de religión judía, en tanto que Hans Gerhardt Fischer, fue un físico alemán, agente de
En los Estados Unidos, Regina Wender de Fischer, como era su nombre y apellido a la usanza española, era celosamente controlada por los agentes del “Federal Bureau of Investigation” o sea el FBI. Las sospechas de su colaboracionismo se hicieron más evidentes cuando a partir de 1943 se vinculó sentimentalmente con uno del los científicos del Proyecto Manhattan, el húngaro Paul Nemenyi, quien participó en la construcción, en los EE.UU., de la bomba atómica, de la cual dos ejemplares fueron arrojados por orden del presidente Harry Truman, sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, respectivamente el 6 y 9 de agosto de 1945. Regina se separó geográficamente de Paul y se refugio en Chicago (Illinois) donde, el día 9 de marzo de 1943, en el hospital Michael Reese, dio a luz a su hijo varón, producto de sus relaciones con Paul; llamó al niño Robert James pero éste fue inscrito con el apellido de su esposo de linaje alemán, Fischer. Dice el libro: Hans Gerhardt nunca asistió al parto ni al convite.
Lo que me interesaba sobre todo en esa época era la figura de Fischer. Leía todo lo que se publicaba del genio. Por télex llegaban las últimas noticias de Reykiavik, con los incidentes curiosos, que todos podemos leer en los muchísimos libros que se han escrito sobre el match. Fue un fenómeno mundial. Jamás el ajedrez había estado en el centro de la atención mundial deportivo. En cierto momento fue imposible comprar un tablero y piezas de ajedrez en las tiendas. Parece increíble este dato, pero así fue.