Olimpiada de Ajedrez en Dresden 2008

Del 12 al 26 de Noviembre de 2008, ajedrecistas de más de cien países se darán cita en la ciudad de Dresden (Alemania) para competir por las medallas olímpicas en lo que será la edición número 38 de la Olimpiada de Ajedrez. 


Por quinta ocasión una ciudad alemana organiza el magno evento. En los albores de la competencia, cuando esta lid aún se conocía bajo el nombre de Torneo de las Naciones, Hamburgo efectuó la tercera olimpiada en 1930, en la cual Polonia obtuvo el primer lugar, Hungría el segundo, y Alemania el tercero.

Pasaron 28 años para que otra ciudad de Alemania fuera la anfitriona de la XIII Olimpiada.  Tal honor correspondió a  Munich, en 1958.

Leipzig 1960 y Siegen 1970 realizaron las olimpiadas 14 y 19.

El desempeño de los ajedrecistas alemanes ha sido el siguiente: Tercer lugar en 1930, primer lugar en Buenos Aires 1939, tercer lugar en Dubrovnik 1950, tercero en Tel Aviv 1964 y segundo lugar en Estambul 2000.

¿Cómo fue la Olimpiada de 1939, en Buenos Aires?

Dice la historia que por  primera ocasión la olimpiada de ajedrez se jugó fuera de Europa. Dice, también, que en 1939 vientos de guerra soplaban ya sobre el viejo continente. Algunos equipos, como el de Alemania, reaparecían en una olimpiada después de años de ausencia, en tanto que otros, como el de los Estados Unidos, cuatro veces ganador del oro olímpico, no concurrió porque sus jugadores no aceptaron al final los estipendios prometidos. Hungría y Yugoslavia fueron otros ausentes. Cuba compitió por primera vez, con Capablanca en el primer tablero.

“Capablanca, que nunca antes había tomado parte en un Torneo de las Naciones, se sintió sobrecogido al presenciar aquella multitudinaria reunión de ajedrecistas y declaró al diario bonaerense Crítica que en sus años de justas internacionales nunca había presenciado un espectáculo tan brillante. Aleckine, que tenía una columna en el rotativo El Mundo, coincidió con Capablanca en que el inicio de la Olimpiada había sido brillante, con una sala arreglada con buen gusto a fin de procurar a jugadores y aficionados espacio y comodidad”. (Capablanca: Leyenda y Realidad, por Miguel R. Sánchez. Ediciones Unión, 1978, vol. II, p. 360).

Capablanca obtuvo la medalla de oro, superando al entonces campeón mundial Alejandro Alekhine,  primer tablero del equipo de Francia.

A este respecto, Alexander Kotov escribe en la biografía de Alekhine: “Por lo pronto había que ir a Buenos Aires, para tomar parte en la olimpiada de turno. Sin duda, era una satisfacción ver de nuevo la ciudad donde se proclamara campeón del mundo. Alekhine gustaba de las olimpiadas ajedrecísticas, porque en ellas se encuentra uno con amigos y conocidos de todos los lugares del mundo; se conciertan nuevos torneos y competiciones individuales, y se rinde verdaderamente culto al ajedrez. Pero un hecho le puso de mal humor: Capablanca obtuvo mejores resultados que él en el primer tablero del conjunto cubano. Cierta persona donó un broche de brillantes como premio especial para el capitán del equipo que puntuase más. ¡Desde luego lo violento no era no ganar dicha joya, sino ir a la zaga de Capablanca...! (Alekhine, por A. Kotov. Eds. Martínez Roca. Col. Escaques Núm. 57,  p. 188. Barcelona, 1975).

La afición bonaerense esperaba ansiosa el duelo Capablanca-Alekhine, pero los dos grandes del tablero no se enfrentaron durante la olimpiada.

Alekhine y Capablanca se distanciaron a raíz del encuentro en Buenos Aires de 1927, donde Alekhine derrotó a Capablanca y le arrebató el campeonato mundial de ajedrez. El match dio principio el 15 de Septiembre de 1927 y levantó tal entusiasmo que el sorteo de los colores corrió a cargo del propio presidente de Argentina, Marcelo de Alvear, como indica Valery Asrian, de la agencia de prensa Novosti.

Nadie apostaba a favor de Alekhine porque Capablanca, en ese mismo año, había ganado el gran Torneo de Nueva York que congregó a los seis mejores ajedrecistas de entonces y en el cual superó a Alekhine por dos puntos y medio. Pero Alekhine había llegado a Buenos Aires decidido a realizar su sueño de ser campeón del mundo, sueño que logró convertir en realidad  después de 34 agotadoras partidas.

Una vez logrado su objetivo, Alekhine, dice la historia, hizo todo lo posible para no ofrecer la revancha al gran cubano, quien, por otra parte, “no tuvo posibilidades reales de garantizar el financiamiento del match”.

Cosas de la vida: adversarios en el tablero, ambos sufrieron, al final de sus días, de alta presión arterial y fallecieron en el mes de Marzo: Capablanca el 8 de Marzo de 1942, en Nueva York, y Alekhine el 25 de Marzo de 1946, en Portugal.

Volviendo a la olimpiada en ella participaron 27 naciones, todo un récord para aquellos tiempos,  y tuvo lugar del 24 de Agosto al 19 de Septiembre de 1939 en el Teatro Politeama de la ciudad de Buenos Aires, y durante su desarrollo surgieron problemas que el Comité Organizador resolvió a base de negociar con los representantes de los países afectados.

Inglaterra se retiró en la ronda preliminar. Francia rehusó jugar contra Alemania, e igual Polonia. Palestina amenazó con boicotear a los alemanes. 24 partidas se declararon por default. El 1 de Septiembre estalló la Segunda Guerra Mundial y algunos delegados opinaron que la olimpiada debería suspenderse. Sin embargo, los capitanes de los equipos participantes acordaron continuar.  Bajo la presión política y la calamidad bélica llegó el final del torneo con el equipo de Alemania en primer lugar, Polonia (con Najdorf) en segundo y Estonia  (con Keres) en tercero.

Entre los hechos curiosos ocurridos durante la olimpiada, la historia destaca la siguiente anécdota: Dos hermanos de apellido Janofsky se conocieron por primera vez durante la olimpiada, cada uno de ellos jugando para diferente país. J. Janowski, de 45 años, nació en Ucrania y partió para Argentina en 1919. Su padre permaneció en Ucrania y después emigró a Canadá, llevando a su hijo de seis meses  Abe Janowski. (En inglés, Janowski se deletrea Yanofsky). Abe llegó a ser el más fuerte jugador de ajedrez de Canadá y fue nombrado para jugar en el primer tablero. Leyendo la lista de los participantes, J. Janowski se sorprendió y estaba ansioso por conocer a A. Yanofsky, del equipo de Canadá. Cuando le enseño la foto de su padre a Abe, éste exclamó: “¡El también es mi padre!”, y felices se abrazaron mutuamente.

Al término de la olimpiada algunos jugadores de los equipos europeos optaron por permanecer en Argentina en vez de arriesgarse a cruzar el océano, donde abundaban los submarinos y barcos de guerra y donde cualquier cosa podía suceder. Seis años de conflagración fueron motivo más que suficiente para que se suspendieran las olimpiadas de ajedrez, las cuales, sin embargo, resurgieron en 1950 en Dubrovnik, Yugoslavia (hoy Croacia).

A un año de distancia para la olimpiada de Dresden,  las autoridades de la ciudad  (de la que ofrecemos una vista tomada del sitio Torre 64), trabajan con ahínco para llevar a buen fin su cometido. Dresden, situada a orillas del río Elba,  espera con los brazos abiertos a los ajedrecistas del mundo globalizado bajo el lema: Herzlich Willkommen!

Mientras tanto, la Federación Nacional de Ajedrez de México organiza en Pachuca un torneo del que saldrá uno (¿o varios?) de los representantes mexicanos a la XXXVIII Olimpiada de Ajedrez Dresden 2008.

(Con información tomada de enciclopedias de ajedrez y sitios web).

Carlos Vázquez Escobar
Naucalpan de Juárez, Edo. Méx.
11 de Noviembre de 2007.
Carvaz50@hotmail.com