¡Me gustan las gordas!

Dice la canción: ¡Me gustan las gordas porque tienen de dónde agarrar! En el ajedrez hay dos gordas por las que pelean, luchan y hasta se dan mate los ajedrecistas.

Una gorda es blanca y la otra negra. La blanca es elegante, tiene personalidad. La negra es sensual: tiene “fuego en la cintura”.

Estas gordas libran encarnizadas batallas en el tablero y son la punta de lanza de los ataques “a la bayoneta” que emprenden los ejércitos en busca del triunfo final.
En ciertas posiciones las gordas como que sí y como que no. Es decir, todo es cuestión de estrategia y táctica, como dicen los grandes maestros.
Ocasionalmente cambiamos una gorda por tres semi gordas. Había un ajedrecista que decía: “¡No cambio mi gorda por ninguna Pero no se refería a la gorda del ajedrez, sino a su novia: una gorda pechugona.
Las gordas deben dominar el centro del tablero, aconsejaba Bobby Fischer.
Y es cierto, las gordas dominan el panorama por donde quiera que se les mire.
Una historia del ajedrez dice que en Oriente, a la gorda no se la ensalza; se la goza, se disfrutan con ella los placeres de la carne, sin culpa alguna, sin perdón ni arrepentimiento.
¿Cómo les quedó el ojo, amigos ajedrecistas?
Según las épocas, según las gordas. En el ajedrez romántico del siglo XIX que ante todo buscaba la belleza, los maestros terminaban la partida sacrificando la gorda.
Lo dicho: cuando la gorda ya no es necesaria la desechamos fácilmente.
Hay de gordas a gordas. Hay gordas que valen diez y otras que no valen ni quinto, según la posición. Chascarrillo al canto: ¿Por qué las gordas casadas son más triponas que las solteras? La soltera llega a casa, ve lo que tiene en el refrigerador y va para la cama. La casada ve lo que tiene en la cama y va para el refrigerador.
Parafraseando refranes. A la luz de la candela, toda rústica parece bella. A la luz de la candela, toda gorda parece bella. Otro: No hay carga más pesada que la mujer liviana. No hay carga más pesada que una gorda  liviana.
Dicen que el pintor Fernando Botero es gentil con las mujeres: “muestra a sus gordas de la cabeza a los pies.” Dicen también que las mujeres del futuro serán más bajas, gordas y saludables.
¡Dadme una gorda y ganaré la partida!, gritan los ajedrecistas desesperados.
Cuando le pregunté a mi nieto Mauricio de ocho años qué opinaba de las gordas, contestó: era tan gorda, pero tan gorda que cuando se mandó hacer un vestido de flores ¡se acabó la primavera!
¡Jaque, sí señor!
En poesía las gordas inspiran al poeta. En la vida real las gordas buscan un poeta para… ¿inspirarlo?
En el primer capítulo del libro Lecturas de ajedrez, el maestro soviético Yuri Averbach recrea un viejo poema que cuenta la historia de dos ajedrecistas que dirimen en una partida el amor de una gorda, la princesa Ana de Dinamarca. El padre de la princesa, el Rey, está de acuerdo y dice:
--Resolved el asunto como en la guerra
                                           Que el vencedor será mi yerno.
 
Así, pues, los boyardos Boján, con blancas,  y Teodoro, con negras, inician este original primer “torneo de candidatos”, dice el autor con fino humorismo.
(Abro un paréntesis: Boyardo, según el Pequeño Larousse significa señor feudatario de la antigua Rusia o de Transilvania. Yuri Averbach, Lecturas de ajedrez. Ediciones Martínez Roca, Colección Escaques Núm. 23, Barcelona, 1969).
Los lances se suceden y después de vueltas y revueltas, Boján parece tener el triunfo asegurado: tiene mate en una jugada. Pero le toca jugar al negro. La partida, sin embargo, se suspende. Todos van a descansar, menos la princesa Ana que llega a la sala del torneo. Dice Averbach: “La guardia la reconoce en seguida y le permite entrar en ella. Al parecer, jugaba mejor que sus dos pretendientes. Se inclina sobre el tablero, analiza la situación y halla no sólo la salvación de las negras, sino también el modo de ganar la partida.
Posiblemente el lector habrá advertido por quién Ana se inclina.
Pero, ¿cómo comunicarle la solución o mostrársela?
La princesa es muy ingeniosa. Para que los centinelas la oigan, dice en alta voz:
-El caballo es valioso en el fragor de la lucha;
                                            Mas el alfil apoya la formación bélica.
                                            Y, con todo, vale la pena ir al sacrificio,
                                            Para que el peón pueda llegar a su destino.
Y seguidamente:
 
                                         Pone la torre tendida junto al rey
 Y, llorosos  los ojos, se retira a su aposento.
 
Por la mañana, Teodoro advierte que su torre está tendida, y se pregunta: ¿Quién ha estado aquí? La guardia le informa de la visita de la princesa y de las palabras pronunciadas por ella. Teodoro medita profundamente; comprende qué ha querido insinuar la princesa, y dice:
 
-¡Prosigamos con la partida, Boján!
                                              No te deleites prematuramente en el paraíso.
 ¡Te daré mate dentro de tres jugadas!
No creas que digo esto por ventura.
      Muy atento, el Rey se sienta más cerca,
     Y la corte espera cuál será el desenlace.
          Se da la señal. La torre, de un movimiento,
Es situada al lado del rey adversario.
               --¿Qué haces necio? Disponiéndote a la lucha,
                                             ¿Entregas tu última torre?
Pero el rey no tiene otra alternativa
                                             Que luchar con ella hasta el final.
                                              Hay que defenderse a la fuerza.
                                              Por lo que el rey toma la torre.
                   Mas el peón avanza una casilla, y él retrocede;
 Y otro peón apunta ya a su costado.
        La victoria es de las negras. Finalizada la
           Partida, los presentes se quedan suspensos
         Y se ordena que venga Ana, que se casará
       Con Teodoro, por disposición del destino.
 
Y colorín, colorado, el cuento de las gordas ha terminado. En el diagrama, posición de la partida del poema:
 








 

Gorda: juego de palabras entre gorda, mujer,y gorda, la dama, la pieza másimportante en el ajedrez.

 
Carlos Vázquez Escobar
Naucalpan de Juárez, Edomex.
Domingo 16 de mayo de 2010