Un paseo por el delta

Por María Pérez
¿Recuerdan, amigos lectores, que “Nuestro Círculo” había premiado al ganador del Concurso de Problemas con un paseo por el Delta?. Pues bien, a mí me tocó, como secretaria de relaciones públicas, el difícil rol de acompañante.  

¿Cómo sería el premiado? ¿Una persona agradable, de fino trato, o debería sacrificarme acompañando a un hombre insoportable durante dos días? Esos interrogantes me asaltaron cuando una mañana de enero me encontraba esperando en el puerto de Olivos la llegada del “ganador”. Sólo sabía que era un señor “respetable” que se identificaría con una flor en el ojal y un bolso rojo en su mano, mientras yo, para facilitar el encuentro, llevaría una minifalda azul, escotada blusa blanca y un bolso del mismo color.
 
A las 7 de la mañana en punto se develó el misterio. Un señor de agradable aspecto, de finos modales y elegantemente vestido, después de presentarse como Leonardo Lipiniks, extendió sus manos para saludarme como si fuéramos viejos amigos. La emoción del encuentro me turbó un instante, el corazón me latía fuertemente y quizá me sonrojé, dándome cuenta enseguida que el “sacrificio” no sería tal y que el paseo se me ofrecía ahora como un premio para mí misma, necesitada como estaba entonces de romper con la diaria rutina del trabajo.
 
Poco después estábamos viajando en la lancha que nos llevaría por los riachos del Delta a uno de los más confortables recreos de la zona. Llegados al mismo, nos alojaron en dos habitaciones contiguas y enseguida nos sirvieron un suculento desayuno al aire libre, frente al río y bajo la sombra de unos sauces.
El “Sr. Lipiniks” y “Srta. Pérez” del comienzo pronto se convirtió en el Leonardo y María de un trato más amigable. “Leo” comenzó diciéndome que supo de mí por el reportaje aparecido en el Boletín y que tenía noticias de mis valores ajedrecísticos por mi patrón más lo que la foto publicada había puesto al descubierto. Yo le confesé que sólo sabía de él lo que me revelaban su presencia, sus palabras y las referencias que me había dado el director sobre la integridad moral de su amigo. A poco de iniciar la conversación, Leonardo (cuyo apellido no delataba su prosapia de porteño cabal, hoy radicado en Asunción) me dice: “- yo podría ser su padre”, “- y yo su hija” le contesto sonriendo… mientras estrechando mis manos me dirige una mirada de padre agradecido por el premio del que estaba gozando.
 
Pronto le tocó al ajedrez ser el tema de nuestra plática. Él había sido prevenido al llevar una pequeña caja con un juego de ajedrez con el que más tarde intentó ponerme a prueba.
Me contó luego cómo se había iniciado en el noble juego y pronto se interesó por los motivos que me habían impulsado a dedicarme al ajedrez siendo este juego muy poco practicado por las mujeres.
- Justamente por eso, le respondí enseguida, porque representaba un desafío me ví impulsada a dedicarme al ajedrez…
- ¡Admirable!, me dijo Leonardo, se nota que eres una mujer de carácter!...
Al rato ya habíamos hablado de todo: de la familia, de los estudios, de nuestra común pasión por el ajedrez y, cuando los temas parecían agotarse, nos levantamos para caminar por los alrededores y disfrutar del paisaje.    Recordamos que Sarmiento había tenido una
 
una modesta vivienda en el Delta donde cultivó el mimbre traído por él desde el viejo mundo, así como obró con los gorriones; que Leopoldo Lugones se había suicidado en un hotel del Delta y que Marcos Sastre había escrito el Tempe Argentino desde una isla de los alrededores.
Pero este relato carecería de interés para nuestros lectores si no les transmitiera una de las partidas que jugamos después del almuerzo, mientras los pájaros hacían escuchar sus trinos y los mosquitos no dejaban de picarnos.
 
Blancas: Leonardo Lipiniks                         Negras: María Pérez
 
Defensa Siciliana (variante Rossolimo: 2... Cc6 3.Ab5 sin... g6) 1.e4 c5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 Cd4 Este movimiento se aparta de las líneas más frecuentes. Siguiendo a Max Euwe y a Ludek Pachman, he ahí dos variantes principales: [3...g6 4.c3 Cf6 5.e5 Cd5 6.0–0 Ag7 7.d4 cxd4 8.cxd4 0–0 9.Cc3 Cb6 (Euwe); 3...d6 4.0–0 Ad7 5.c3 Cf6 6.Te1 a6 7.Aa4 c4 8.Ac2 g6 9.Ca3 b5 (Pachman)] 4.Ac4 e6 5.c3 Esta jugada cumple dos funciones: una, lucha por el centro; y dos, intenta obligar a las negras a mover por tercera vez la misma pieza. De ese modo las blancas conseguirían alguna ventaja de desarrollo. 5...Cxf3+ También era interesante [5...b5 6.cxd4 bxc4 7.d3 cxd3 8.Dxd3 con igualdad.] 6.Dxf3 Cf6 7.0–0 [En caso de 7.e5 d5 8.exf6 dxc4 9.fxg7 Axg7 y las negras, en compensación a la debilidad de su estructura de peones, tienen más espacio y desarrollo que las blancas, además de la pareja de alfiles.] 7...d5 8.exd5 Las blancas intentan romper el poderoso centro de peones del adversario, a la vez que especulan con la apertura de la columna e, estando el rey negro aun sin enrocar. 8...exd5 [8...Cxd5 era una alternativa plausible.] 9.Ab3 Ag4 Arriesgado. Esta jugada permite a las blancas transformar en algo concreto la especulación que antes se mencionaba. Parece más prudente [9...Ae7] 10.Te1+ Ae7 11.De3 Ahora las negras no pueden enrocar, pues perderían el alfil en "e7". 11...Ae6 12.Aa4+ Cd7 13.d4 0–0 Las negras han salido del momentáneo apuro. La posición está ahora igualada. 14.Cd2 Las blancas tienen algún retraso en su desarrollo y desean instalar el caballo en "f3" para guarnecer el enroque. 14...c4 Las negras no quieren quedarse con un peón aislado (lo que sucedería en caso de capturar en "d4") y temen por otra parte perder ese peón si las blancas capturan su defensor, el caballo en "d7". Lo que interesa mencionar, en cualquier caso, es que el negro renuncia al tema básico de la siciliana, que es la apertura de la columna "c". Por ello, parece mejor mantener la tensión ocupando dicha columna a la vez que se protege el peón, bien con la torre, bien con la dama, mediante [14...Dc7; o bien 14...Tc8 ] 15.Cf3 Cf6 16.Ac2 La apertura puede darse por finalizada con igualdad. 16...Cg4 No conduce a nada. Hubiera sido más coherente poner en juego alguna de las torres. 17.De2 Ad6 18.Ce5 [Las blancas pasaron por alto 18.Ag5 Axh2+ (Sería un error 18...Dd7 19.h3; y obviamente a 18...f6?? seguiría 19.Dxe6+) 19.Rh1 Dd6²] 18...Cxe5?!
Aquí empieza a gestarse la victoria de las blancas, pues la posición resultante es la típica de un ataque contra el enroque: un peón en "e5", ausencia de caballo defensor en "f6" y las piezas convenientemente enfiladas. [Con 18...Te8 la lucha seguiría equilibrada.] 19.dxe5 Ac5 20.Dh5 Se amenaza mate en "h7". Las blancas tienen ahora una clara iniciativa. 20...f5 Este intento de contrajuego, que persigue la apertura de la columna "f" para presionar sobre "f2", no hace sino empeorar las cosas. A una mejor defensa conducía [¹20...h6!?²] 21.exf6± Txf6 [Según análisis de Fritz, las blancas seguirían teniendo ventaja después de 21...Axf2+ 22.Rf1 Txf6 (22...Dxf6?? 23.Axh7+ Rh8 24.Ag6+ Rg8 25.Dh7#) 23.Axh7+ Rf8 24.Txe6 Txe6 25.Rxf2 Tf6+ 26.Af5 Dd6±] 22.Ae3 [Jugada "prudente", ante las dificultades de calcular con exactitud las consecuencias del jaque en "h7". Pero el análisis de Fritz parece demostrar que hubiera sido más correcto: ¹22.Dxh7+ Rf8 23.Dh8+ Rf7 24.Dh5+ Rg8 25.Te2+-] 22...g6² 23.Dh6 Af8 [Las negras desperdician una oportunidad para restar energía al ataque blanco: 23...Axe3 24.Dxe3 (ya que si ‹24.Txe3 d4 25.cxd4 Dxd4³) 24...Af7 25.Dd2²] 24.Dh4 h6? Un error de cálculo. Es cierto que las blancas amenazan Ag5 seguido de Txe6, pero el siguiente análisis demuestra que el riesgo es mas aparente que real: [¹24...Ae7!?² 25.Ag5 Tf7 y ahora el alfil blanco en "g5" queda amenazado, lo que compensa la circunstancia de que su rival negro en "e6" haya quedado en captura.] 25.Axh6 [Se ganaba directamente la calidad con 25.Ad4 g5 26.Dg3 Af7+-] 25...Axh6 26.Dxh6 Af7 27.Te3 Se amenaza Th3, con mate inmediato. 27...Db6?? Aun ofrecía posibilidades de defensa [¹27...Ta6+- 28.Th3 Df6 29.Dh7+] 28.Tae1
No era posible continuar directamente con el plan, porque las negras amenazaban mate: [En caso de 28.Th3 Dxf2+ 29.Rh1 Df1+ 30.Txf1 Txf1#; Tampoco valía intentar defender el peón "f2" mediante 28.Tf1 Te8 y si ahora 29.Th3 Dxf2+ 30.Txf2 Te1+ 31.Tf1 Texf1#] 28...Tf8 29.Rh1 Tras esta jugada las negras ya no tenían defensa posible, pues nada podía impedir ya la letal Th3 de las blancas, y debieron abandonar. 29...Txf2 30.Th3 Tf1+ 31.Txf1 Dg1+ 32.Rxg1 …    1 : 0  
¿Qué sucedió después, querrán ustedes saber? Pues, todo lo que puede pasar entre dos ajedrecistas en cualquier lugar del mundo y cualquiera sea el sexo al que pertenezcan… Seguimos jugando, una partida tras otra, interrumpidas sólo para comer, descansar o contemplar la naturaleza cada tanto…
 
¡¡¡ No seais mal pensados, el Maestro Lipiniks es todo un caballero !!! ...

Cortesía de:

Nuestro Círculo
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Nuestro semanario se distribuye a 4.000 lectores de todo el mundo, incluyendo Méjico. Y las notas proceden de todas partes.
Un abrazo
Arq.Roberto Pagura
 
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