Ajedrez y Democracia

Por Arq.Roberto Pagura
No sabemos si para adaptarse a los nuevos tiempos o por alguna sinrazón de sus dirigentes, se han introducido algunos cambios en los reglamentos y costumbres del ajedrez que a nuestro juicio perjudican al noble juego. 

Me refiero en primer lugar a la supresión de las partidas suspendidas que otrora favorecían el análisis profundo de los finales y permitía a los aficionados compartir con los maestros esa interesante etapa de las partidas.
El segundo cambio puede resumirse en la disposición que rige el actual match por el título mundial: “En caso de igualdad tras las 12 partidas, habrá dos series de desempate, con partidas de ritmo semirrápido y blitz.”
Esto significa que ganar una partida blitz puede llegar a significar la obtención del máximo título del ajedrez mundial.
 
Siempre dijimos que el ajedrez es el único deporte que se juega en el mayor de los silencios sólo interrumpido por la palabra “jaque” pronunciada en voz muy baja cada vez que un rey es atacado.
Pero, si han cambiado las reglas y hoy una partida ping-pong puede definir un campeonato, ¿por qué no propiciar que el público asistente a estos eventos pueda expresar sus sentimientos y opiniones tan libremente como en otros deportes?. No hay duda que eso agregaría más emoción a los encuentros ya que la intervención de los aficionados contagiaría de fervor a los ajedrecistas y favorecería la superación de cada uno como ocurre en otros deportes.
Así, los árbitros podrían recibir el reproche del público cuando no obren bien y los aficionados proponer de viva voz a sus respectivos favoritos las mejores jugadas.
- ¡Dale jaque!... - ¡Tómale la torre!... o - ¡Adelanta el peón!... pronunciados a coro por el público, no hay duda que cambiarían por completo los escenarios del ajedrez actual.
 
Creemos que los dirigentes deberían contemplar estas reformas que, a juicio de políticos y sociólogos significarían una forma efectiva de democratizar el juego. ¿Acaso no se ha dicho siempre que la participación del pueblo en los asuntos públicos democratiza a un país?
Me parece odioso que me hagan callar (¡shhhhh!...) cada vez que asisto al salón donde se juega un torneo. Si estas reformas se produjeran, no tengo dudas que serían muchos más los que asistirían a los torneos y el ajedrez pasaría a ser el deporte más popular en todas partes. Claro que habría que seguir combatiendo a las barras bravas que, por su accionar, desnaturalizan el “fair play” que debería ser la norma habitual en todos los deportes…

 

Cortesía de:
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Un abrazo
Arq.Roberto Pagura
 
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