Mi guerra en el ajedrez

A diferencia de las batallas de guerra donde mueren personas, en el ajedrez se representa una batalla de piezas por conquistar la cabeza del rey enemigo, ¿Por qué no jugar ajedrez en vez de combatir en peleas inútiles en los campos de batalla?, en donde lo único que se logra es asesinar personas inocentes, una batalla en donde lo que más aflora es el sufrimiento y el miedo.

Cuando leo las noticias, causa nostalgia y desesperación enterarme de los padecimientos que sufren nuestros hermanos que viven en las zonas de batalla, entonces esto nos lleva reflexionar: ¿Por qué combatimos?, ¿Por qué luchamos en una guerra sin sentido?.
Es más fácil jugar sobre un tablero con piezas de madera, que jugarnos la vida en un campo de batalla poniendo como piezas las vidas humanas.
Muchas veces cuando juego una partida de ajedrez me hundo en mis pensamientos, hurgando en cada rincón de mi mente por encontrar el camino correcto que me lleve a la victoria, llegar a la victoria o encajar una derrota depende del conocimiento y las aptitudes de cada jugador, sin embargo es importante mencionar que cada derrota que sufro sirve para mejorar mi juego, porque aprendo de los errores que cometo, cada jugada ejecutada es una debilidad para mi o para mi oponente, por lo cual es importante realizarla con mucho cuidado, lo que equivale en el mundo real, a aprender de nuestras derrotas y sumarlas como experiencias, para así poder ser mejores personas.
Si pierdo en una partida sobre el tablero de ajedrez, sabré que casi siempre tendré una revancha con mi oponente y conmigo mismo; si pierdo una batalla en un campo de guerra, lo más probable es, que nunca más pueda vuelva a combatir.
Entonces ¡¡NO A LA GUERRA!!, juguemos al ajedrez y no asesinos a nuestros oponentes.

 

Nota: Este es un pensamiento respecto a las guerras bélicas y el ajedrez.

Atte. Lic. José Feria