Felicidad en la imaginación

El ajedrez hace felices a quienes lo practican. El maestro mexicano Roberto Ferriz Barrios sostiene: “Lo que me hace feliz de este juego es que se trata de un medio para mejorar y enriquecer la vida.

Como profesor he comprobado que sus bondades y su magia ayudan a niños, jóvenes, adultos, incluso adultos mayores, a ser mejores personas y a vivir muchos momentos de sano esparcimiento durante toda la vida. Como jugador siempre me ha maravillado su combinación de arte, ciencia y juego”.

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El concepto de felicidad pertenece a la imaginación y al entendimiento; no es el fin de ningún impulso, sino lo que acompaña a toda satisfacción.

Para el existencialista Jean Paul Sartre, “la felicidad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace” y el alemán Federico Nietzsche afirmó: “El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices”.

Desde el ajedrez, el GM Lubomir Ljubojevic declara: “Admiro a los grandes campeones, entre otras razones, porque son capaces de alegrarse siempre, incluso cuando ganan por graves equivocaciones de sus adversarios”.

Según el filósofo Emmanuel Kant, “la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación”. En coincidencia, el marqués de Sade sostuvo: “Toda la felicidad de los hombres está en la imaginación”. Desde el juego ciencia, el GM David Bronstein dijo: “el ajedrez es imaginación”.

No tanto el resultado, sino el placer de jugar es lo que hace felices a los ajedrecistas. El poeta Bertrán Stevens dice: “Si el camino es florido, puede ser placentero, más que la meta, el sendero”.

Sumergirse en las profundidades del ajedrez supone una intensa actividad mental, concentración y amplitud de pensamiento.

La reflexión, el análisis y el buen proceder ayudan a conocerse mejor a sí mismo.

El filósofo griego Sócrates aconsejaba: “Desciende a las profundidades de ti mismo y logra ver lo bueno de tu alma.

La felicidad la hace solamente uno mismo con el buen proceder”. Pero el poeta chileno Pablo Neruda advertía: “algún día en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente, te encontrarás a ti mismo, y esa, sólo esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”.

Partida. Por los sinuosos senderos de un gambito de dama, las blancas fustigan el enroque del rey negro, clavan una de sus torres, lo arrinconan y descargan la ofensiva final.

Blancas: O. Barbosa (2641)

Negras: Nguyen Pham Le Thao (2343)

Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam, enero 5 de 2011

Gambito de dama declinado (Eco D17)

1.d4 d5 2.c4 c6 3.Cf3 Cf6 4.Cc3 dxc4 5.a4 Af5 6.Ce5 Cbd7 7.Cxc4 e6 8.f3 Cb6 9.Ce5 a5 10.g4 Ag6 11.h4 h6 12.Cxg6 fxg6 13.e4 Ab4 14.Ae3 Dc7 15.Db3 De7 16.0-0-0 Cfd7 17.g5 Cf8 18.Ah3 Cbd7 19.Rb1 0-0-0 20.Ca2 Ad6 21.d5 Cc5 22.Dc3 Cfd7 23.dxe6 Cxe6 24.Dxa5 hxg5 25.hxg5 The8 26.Dc3 Ac7 27.Cb4 Cxg5 28.Axg5 Dxg5 29.Txd7 Txd7 (La torre clavada permite a las blancas emprender el ataque decisivo) 30.Td1 Tee7 31.Cxc6 bxc6 32.Dxc6 De5 33.Td5 Dxd5 34.exd5 Tf7 35.d6, rinden negras, 1-0.