El niño que no quería ser Bobby Fischer Inspiró la película 'En busca de Bobby Fischer'. Como el gran jugador estadounidense muerto recientemente, deslumbró desde pequeño. Capaz de perder un mundial juvenil por rechazar unas tablas, a los 18 años abandonó el ajedrez ahogado en la fama. A los 31, Josh Waitzkin, hoy campeón de artes marciales, recibe a Magazine en su apartamento neoyorquino.
Por Caton Veracruzano En días recientes, leí con interés en el Blog de Susan Polgar (1) un resumen de un articulo publicado en un periódico británico, The Observer, en el cual Andrew Anthony (2)escribe sobre Bobby Fischer.
Mientras navegaba en Internet en esta semana para pasar un rato de ocio me encontré con la siguiente anécdota en el cual son protagonista el legendario Fischer y nuestro querido Cantinflas la cual dice:
Londres.- Exámenes de ADN mostraron que el genio ajedrecista Bobby Fischer no fue el padre de una niña filipina de 9 años, lo cual pone fin al caso de demanda por paternidad contra su herencia, dijeron el martes dos abogados al tanto del asunto.
COPENHAGUE (EFE).— Las autoridades islandesas exhumaron hoy los restos del ajedrecista estadounidense Bobby Fischer, siguiendo una orden dictada el mes pasado por el Tribunal Supremo de este país nórdico para realizarle una prueba de paternidad.
Sus restos serán exhumados en busca de una muestra de ADN para resolver una demanda de paternidadJoan Justribó - 19/06/2010 03:00La excepcionalidad acompaña al genial Bobby Fischer incluso después de muerto. El ex campeón mundial de ajedrez, fallecido hace dos años a causa de una enfermedad renal, fue en su día genio rebelde, elevado a la categoría de máximo talento de los tableros, principal figura deportiva de la Guerra Fría USA-URSS, disidente de los Estados Unidos, que cursó una orden de busca y captura internacional contra él, refugiado político en Islandia, y un excéntrico ermitaño que vivió los 30 últimos años de su vida renegando del deporte que le dio fama universal. Ahora, desde su tumba en Islandia, se verá forzado a realizar su último movimiento por orden del Tribunal Supremo de Islandia, el país que le dio asilo en el tramo final de su azarosa vida.